PRESENTACIÓN
Bienvenid@ a este “jardín virtual”: en él podrás “plantar” tus aportaciones si así lo deseas. También tienes la opción de pasear por sus caminos y contemplar paisaje y contenido. Esperamos que la invitación resulte atractiva y te haga frecuentarlo, que sea tentador darse garbeos por aquí. Desde ahora mismo, desde el inicio de esta aventura… podéis consideraros en posesión y usufructo de este “terreno virtual”.
Pretende ser un lugar en el cual puedan ser vertidas y volcadas ideas, obras y opiniones: de quienes deseen comunicarse y plasmar en este espacio su ingenio, pero también sentimientos, informaciones… y todo aquello que deseen transmitir. Hagamos entre tod@s que esta parcela sea un verdadero cultivo: el lugar desde donde alimentar nuestra mente con contenidos ricos en vitamina cerebral y proteina de ideas. Algo superior al menú simplón del pensamiento único, puré que nos embuten triturado los medios de comunicación. También las pautas de conducta de la cultura consumista y necesidades artificiales y superfluas: todo ello nos aboca a la producción frenética para ese mercado que de sobra conocemos… en él escasean los principios éticos y la humanidad, reina la aceleración que nos atropella hacia la rentabilidad económica.
Todo lo dicho anteriormente nos instala en la vida como si ésta fuera sólo un mercado y nada más que eso. En palabras de Erich Fromm cuando describe la condición humana actual:
“no sólo se ofrecen y venden bienes de consumo; el trabajo humano ha llegado a ser un bien de consumo, vendido en el mercado laboral en iguales condiciones de comercio recíproco. Pero el sistema mercantil se ha extendido hasta sobrepasar la esfera de bienes de consumo y trabajo. El hombre se ha transformado a sí mismo en un bien de consumo, y siente su vida como un capital que debe ser invertido provechosamente; si lo logra, habrá “triunfado” y su vida tendrá sentido; de lo contrario será un “fracasado”. Su “valor” reside en el precio que puede obtener por sus servicios, no en sus cualidades de amor y razón ni en su capacidad artística. De allí que el sentido que tiene de su propio valor dependa de factores externos y que sentirse un triunfador esté sujeto al juicio de otros. De allí que viva pendiente de estos otros, y que su seguridad resida en la conformidad, en no apartarse nunca más de dos pasos del rebaño.”
Contra esta concepción del ser humano como mercancía, contra la censura y abriendo las puertas a otros discursos o pensamientos más éticos y con dignidad: queda inaugurado este dominio.