Suspendemos el café, Sr. Boi Ruiz

La causa es muy sencilla: me siento desbordado por los acontecimientos, ya que se suman a mis quehaceres y meditaciones. Nos llegan denuncias públicas que casi parecen suficientes para ir poniendo las cosas en su sitio: una querella por aquí, censuras y burdas manipulaciones por allá, múltiples corruptelas políticas y privadas más allá… lo cierto es que la coyuntura no se priva de nada. Ni usted ni sus colaboradores (léase Sr. Prat Domenech y otros muchos) se merecen la continuidad de este café, esto es indudable. Dejaremos pasar el tiempo, para aplicar después la memoria sobre lo que pueda ocurrir durante su transcurso; será un balance de justicia, no lo dude.

 Espero continuar con renovadas fuerzas, tengo cosas pendientes que comunicarle: son el  fruto de mi memoria, mis recuerdos. Entre otros, como en Balaguer, con motivo de la inauguración del Servicio de Urgencias en el año 1982, llegué a conocer: ¿una de las vulneraciones de la normativa que perpetraba el Gobierno del hoy Dr. Honoris Causa por la Universidad de Lleida, Sr. Jordi Pujol? ¿Un signo del: aquí mandamos los políticos y esto es  nuestro “cortijo democrático”?

 Ustedes ni se sonrojan ante las múltiples manifestaciones que denuncian la inmoralidad de sus actos; por eso, sin esperanzas de que tenga alguna efectividad, me dedicaré a  escribir sobre cosas verdaderamente importantes como pueden ser: los viles pisotones que recibimos los ciudadanos, tan denigrantes o más que el de Messi. Se trata de pisotones casi invisibles (a diferencia del realizado por Pepe a Messi), pero cuyo daño es infinitamente superior. Ante la ausencia de la más mínima justicia social, se está pisoteando a la ciudadanía (eso sí, gracias a sus votos, ¡qué ironía!), provocando cada día más exclusiones, generando más invisibles sin techo, mucha más pobreza; en contraposición a los innumerables corruptos —muchos, aún sin descubrir— que se han forrado de dinero público (y continúan haciéndolo) y también de todo lo que con el dinero se puede comprar. Sólo con esto pueden cubrirse: son tan pobres que únicamente tienen dinero. Ese dinero es indigno, por la forma de la que se está consiguiendo: sin embargo, no pueden tener lo que se adquiere fuera de la compra de bienes materiales. En mercados como son: la paz interior de una conciencia no abotargada por la indigna riqueza, la paz que procede de la conciencia de que en nuestros propios actos, han de estar presentes los demás. Ya sabe, aquello del prójimo… como buenos demócratas y cristianos (aunque esto para ustedes sea un decir).

 Lo dicho: suspendemos el café y le remito a los comentarios que puedan ir surgiendo en este espacio virtual… sobre lo que está ocurriendo en nuestra sociedad.

 

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